AriseReach estudia una a una las empresas de tu sector y tu zona, descarta las que no encajan, escribe a las que quedan con correos que parecen tuyos y te avisa solo cuando alguien está interesado. Si de toda la campaña sale un solo cliente, ya la has pagado. Y suelen salir más.
Tú nos cuentas a quién quieres llegar y qué vendes. AriseReach se encarga del resto, de principio a fin. Esto es lo que pasa entre bambalinas:
Localizamos empresas reales por sector y zona — administradores de fincas en Madrid, talleres en Barcelona, clínicas en Valencia… lo que necesites. Sin listas compradas ni bases de datos viejas.
Verificamos cada correo y descartamos buzones automáticos, direcciones muertas o rebotes. A tu campaña solo llegan contactos válidos por los que merece la pena escribir.
La IA redacta cada mensaje con tu propuesta, tu tono y el nombre de cada empresa. Personalizados, naturales y con varias versiones para ver cuál funciona mejor.
Nada de ráfagas de mil correos de golpe. Enviamos poco a poco, los días y en las horas que tú digas —y en la zona horaria de quien recibe—, igual que escribirías tú a mano.
Cuando alguien responde con interés, te llega al buzón que tú elijas —el tuyo, el de tu comercial o el de la oficina— con la conversación entera. Tú solo cierras la venta; el ruido lo gestionamos nosotros.
Con los contactos de tu campaña generamos audiencias para tus anuncios en Meta y Google, para que te vean también fuera del correo. Todo coherente, todo tuyo.
Casi nadie contesta al primer correo. Enviamos seguimientos en el mismo hilo, espaciados unos días, y paran solos en cuanto alguien responde. Casi la mitad de nuestras respuestas llegan del seguimiento, no del primer mensaje.
Los correos salen de una dirección tuya, con tu nombre y tu firma, y quien contesta te contesta a ti. AriseReach no aparece por ninguna parte: la relación con el cliente es tuya desde el primer mensaje.
Cuántas empresas se contactaron, cuántas abrieron, cuántas contestaron y cuánto te ha costado cada conversación, al céntimo. Los enlaces van etiquetados, así que en tu Google Analytics ves también las visitas que trae la campaña. Sin gráficas de humo: números con los que decidir si subimos el volumen o cambiamos el mensaje.
La prospección por correo funciona cuando lo que vendes deja margen suficiente para que un solo cliente nuevo pague la campaña entera. A partir de ahí, todo lo demás es beneficio. Por eso funciona tan bien en unos negocios y tan mal en otros, y preferimos decírtelo antes de empezar.
¿Dudas de si tu caso encaja? Cuéntanoslo y te lo decimos claro, aunque la respuesta sea que no.
Cualquiera puede comprar una lista y disparar diez mil correos. Nosotros hacemos lo contrario: estudiamos empresa por empresa y tiramos a la basura todo lo que no encaja, aunque eso deje la lista en la mitad. Porque el correo que no se envía a quien no toca es el que salva tu dominio y tu marca.
Antes de extraer nada nos sentamos contigo: a quién quieres llegar, a quién no, qué tamaño de empresa te compra y cuál te hace perder el tiempo. Ese criterio es el que aplicamos después a cada ficha.
Sacamos las empresas nosotros, por sector y por zona, con datos frescos del día. Nada de bases de datos revendidas que ya han recibido quinientos correos este mes.
Una por una. Entra en su página, mira a qué se dedican de verdad y decide si encajan con lo que vendes. Descarta al que no es, al que ya hace lo tuyo y al que es demasiado grande o demasiado pequeño para ti.
Comprobamos buzón a buzón que la dirección existe y acepta correo, y apartamos los buzones genéricos y automáticos. Por eso rebota el 1,6 % de lo que enviamos y no el 20 % de una lista comprada.
Cuando en tu sector hay que hablar con alguien concreto, buscamos a esa persona en LinkedIn: su nombre, su cargo y cuánto lleva en él, además del tamaño y la facturación de la empresa. Escribimos al gerente o al responsable de compras, no a un buzón general que abre quien pasa por allí.
Las empresas que quedan se ordenan por lo cerca que están de tu cliente ideal. La campaña empieza por arriba, así que las primeras conversaciones llegan desde la primera semana.
Tus clientes actuales, tus proveedores, la competencia que no quieres tocar y cualquiera que ya te haya dicho que no. Lo marcas una vez —una dirección o un dominio entero— y queda fuera de todas tus campañas, para siempre y sin que tengas que acordarte.
Si una empresa ya recibió una campaña tuya, no vuelve a entrar en la siguiente. No quemamos tu mercado: cada campaña estrena empresas y las que ya conocen tu nombre se reservan para cuando tengas algo nuevo que contarles.
Te entregamos en Excel las empresas que hemos encontrado, con su web, su teléfono y su dirección. Aunque un día dejes de trabajar con nosotros, ese trabajo de campo se queda contigo.
estudiadas una a una para las campañas que llevamos.
el 58 %. Correos que no se enviaron a quien no tocaba.
empresas que sí encajan, con su dirección comprobada.
No es un robot que dispara plantillas. Es un sistema que entiende cada respuesta, la clasifica y prepara la contestación adecuada — y siempre con un operador de Ariseweb supervisando.
Cada empresa recibe un correo distinto, con su nombre y un argumento que encaja con su sector. Ni rastro de "Estimado cliente".
Interesado, pide info, no es la persona, baja… La IA lee y ordena cada contestación para que nada se pierda ni se conteste tarde.
Cada mensaje se escribe en dos variantes distintas, se reparten entre las empresas y seguimos con la que más respuestas trae. La campaña del mes que viene sale mejor que la de este.
Un operador de Ariseweb revisa, aprueba o ajusta. La IA hace el trabajo pesado; las personas ponen el criterio.
De nada sirve escribir bien si el mensaje no llega. Cuidamos la reputación de tu dominio con el mismo mimo con el que escribimos cada correo.
Usamos buzones nuevos de tu dominio, nunca el de tu correo de siempre. Antes de enviar nada en serio los calentamos durante semanas, con conversaciones reales y en volúmenes pequeños, hasta que Gmail y Outlook los reconocen como fiables. Tu dirección de toda la vida no se toca.
Medimos rebotes, quejas y salud de cada cuenta en tiempo real. Si algo se tuerce, frenamos y lo corregimos antes de que afecte a tus resultados.
Cada mañana puntuamos de 0 a 100 la salud de tu buzón: autenticación, rebotes, rechazos de los servidores que reciben, quejas y ritmo de envío. Si la nota baja, el sistema recorta solo el volumen del día y nos avisa antes de que el problema llegue a tus resultados. Ninguna campaña sigue enviando a ciegas.
Dejamos SPF, DKIM y DMARC bien puestos en tu dominio para que Gmail y Outlook sepan que los correos son tuyos de verdad. Leemos sus informes cada mañana y avisamos si alguien intenta suplantarte.
Esto es lo que llevamos acumulado en las campañas que operamos, sin que ningún cliente haya escrito un solo correo a mano.
elegidas entre 77.093 analizadas, todas verificadas una a una.
y es un dato limpio: descontamos las aperturas de los antivirus de correo, que abren solos.
en la mejor campaña, 1 de cada 15 empresas contestó (6,5 %).
interesados y peticiones de información, servidos en la bandeja del cliente el mismo día.
* Con 34 conversaciones de venta abiertas, basta cerrar una para pagar la campaña. Datos reales de las campañas que operamos, acumulados a 22 de septiembre de 2026: 3.026 correos enviados, 1,6 % de rebote y ninguna queja de spam. Los resultados varían según sector, zona y oferta.
Cuéntanos a quién quieres llegar y te montamos una demo con tu propio caso. Sin compromiso y sin tecnicismos: te enseñamos cómo se vería tu prospección funcionando sola.
¿Prefieres hablar directamente? 675 032 373 Lunes a viernes · 9:00 – 18:00Un miembro del equipo de Ariseweb te contactará en menos de 24 horas laborables para preparar tu demo.